sábado, 6 de septiembre de 2008

Diluvio de Doré


"Buenas noches Londres. Yo, como mucho de ustedes, aprecio el confort de la rutina diaria, la seguridad de lo familiar, la tranquilidad de la repetición. Yo los disfruto tanto como cualquier persona. Pero en el espíritu de conmemoración por lo cual importantes sucesos ocurridos en el pasado, usualmente asociados con la muerte de alguien o por el final de alguna horrible y sangrienta lucha son celebrados en un lindo feriado, pienso que podemos remarcar este 5 de noviembre, un día que tristemente ya no es recordado, para tomarnos un poco de tiempo de nuestra vida diaria para sentarnos y mantener una pequeña charla.
Están, por supuesto, aquellos que no quieren que nosotros hablemos. Aún ahora, las órdenes están siendo gritadas en los teléfonos y hombres armados estarán pronto en camino. ¿Por qué? Porque mientras una vara pueda ser usada en lugar de conversar, las palabras siempre retendrán su poder. Las palabras ofrecen la intención de dar significado y, para aquellos que quieren escuchar, el anuncio de la verdad. Y la verdad es que hay algo terriblemente mal en este país, ¿no es así? Crueldad e injusticia, intolerancia y opresión. Y donde una vez tuvieron la libertad de objetar, de pensar y hablar como les parezca mejor, ustedes tienen censura y sistemas de vigilancia coercionando su conformidad y solicitando su sumisión.
¿Cómo pudo pasar esto? ¿A quién hay que culpar? Seguramente están aquellos quienes son más responsables que otros. Y ellos serán tenidos bien en cuenta. Pero, otra vez, la verdad debe ser dicha. Si están buscando al culpable, sólo necesitan mirarse al espejo. Sé por qué lo hicieron. Sé que tenían miedo. ¿Quién no lo estaría? Guerra, terror, enfermedades, había infinidad de problemas que conspiraron para corromper su razonamiento y robarles su sentido común. El miedo les quitó lo mejor de ustedes. Y en su pánico, se volvieron hacia el ahora Alto Canciller Adam Sutler. Les prometió orden, les prometió paz y todo lo que demandó a cambio fue su callado y obediente consentimiento.
Anoche busqué el fin de este silencio. Anoche yo destruí el viejo Bailey para recordarle a este país lo que ha sido olvidado. Hace 400 años, un gran ciudadano deseó fijar el 5 de noviembre para siempre en nuestra memoria. Su esperanza era recordarle al mundo que audacia, justicia y libertad son más que simples palabras. Son perspectivas.
Así que si no han visto nada y los crímenes de este gobierno permanecen desconocidos para ustedes, entonces les sugiero que permitan al 5 de noviembre a pasar inadvertido. Pero si ustedes ven lo que yo veo, si sienten lo que yo siento, y si quieren buscar como yo busco, los invito a pararse junto a mí, en un año a partir de esta noche, afuera de las puertas del Parlamento. Y juntos les daremos un 5 de noviembre que nunca, jamás, será olvidado."

V for Vendetta.